-¿Y qué piensa cuando intenta imaginar una escena donde se aprecia una verde espesura oscurecida por la noche, que por encima tiene consigo a la luna que se puede ver a través de una montaña con su cumbre nevada que te da una sensación sombría y solitaria al verla mientras lo único que se escucha es viento y el sonido de las hojas moviéndose levemente, dando un colorido total a la escena algo purpura o azul oscuro y la luna está en su tono más blanco posible?
-Queso! diría, la luna está hecha de queso seria mi respuesta!, claro que apreciaría la escena, daría compañía a la montaña solitaria, mientras juntas miramos a la luna y dejamos que nos cuente cuentos olvidados por todos, pero tan presentes como el sol y el cielo. Junto con la montaña disfrutaríamos de un paseo entre el arboles y flores mientras el viento nos canta canciones de cuna.
-Fue la respuesta más inteligente que alguien me a dado.
-Oh, no vale la pena dar aplausos a una romántica incurable que no puede evitar amar a la luna y las estrellas.
-para mi vale la pena, porque es difícil que alguien imagine algo tan alejado a lo común y lo disfrute... sin decir algo idiota.
-ah, es que para mi no es nada fuera de lo común, adoro a los arboles, la luna, y pasear con una mañana soleada, si conocieras a Bonny y las historias que cuenta...
-Bonny?
-Es el árbol que está al lado de la puerta de mi casa, es el árbol más driadico que vi en mi vida, y un narrador encantador cuando se lo propone.
No hay comentarios:
Publicar un comentario